¿EL ESTRÉS ME CAUSA ACNÉ?

¿Has pensado alguna vez que tus emociones podrían ser la causa de tus brotes de acné, psoriasis o dermatitis?

Te cuento que, si es posible, ya que las emociones alteran nuestro sistema nervioso simpático, desencadenando una serie de respuestas fisiológicas, afectando nuestra piel.

Muchas veces al sentirnos tristes, estresados o ansiosos, recurrimos a alimentos alto en azúcares, aumentando la insulina, por consecuencia aumentando la producción de sebo y acné.

Además, las deficiencias nutricionales, especialmente de vitamina D y zinc, han sido asociadas con peores estados del acné.

Revisar la lista de ingredientes de tu maquillaje y skincare, ya que pueden tener activos comedogénicos que puedan estar causando o exacerbando el acné.

La piel no solo nos protege, sino que también comunica mucho sobre nuestro estado interno y nuestras emociones. El acné puede ser un reflejo de emociones no expresadas y un sistema nervioso constantemente activado. Abordar estos aspectos emocionales y el manejo del estrés es esencial para aquellos que sufren de condiciones de piel crónicas. ¿Cómo podemos entonces mejorar nuestra relación con nuestra piel y nuestro bienestar emocional?

Comienza por implementar una rutina diaria que incluya cuidado de la piel, dieta adecuada y técnicas de manejo del estrés. Pequeños cambios en estos aspectos pueden hacer una gran diferencia.

Finalmente, el apoyo emocional es vital. Si estás luchando con problemas de piel y emocionales, busca ayuda de un profesional de la salud que entienda la conexión entre mente y cuerpo.

Te invito a primero revisar tus hábitos de sueño, alimentación y tus niveles de estrés antes de tomar fármacos para el acné, ya que solo va a solucionar el problema temporalmente, sino tratas la raíz del problema, seguirás en un circulo sin salida, la clave es tomar acción sobre tu salud, ya que nadie más lo hará por ti.

Por otra parte, y no menos importante es el comer con culpa, nuestro organismo entra en estado de alerta, aumentando el cortisol, la hormona del estrés, y cuando aumenta, favorecen los procesos de inflamación, con efectos negativos, aumentando la insulina, la hormona que favorece la acumulación de grasa, por esto comer con culpa termina siendo peor.

Lo importante que les quiero transmitir, es que busques el balance entre lo físico y lo emocional.

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